ACTO CENTRAL POR EL XX ANIVERSARIO DE LA ANAP, EFECTUADO EN EL VALLE DE CAUJERI, GUANTANAMO, EL 17 DE MAYO DE 1981, “AÑO DEL XX ANIVERSARIO DE GIRON”.

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE CUBA, EN EL ACTO CENTRAL POR EL XX ANIVERSARIO DE LA ANAP, EFECTUADO EN EL VALLE DE CAUJERI, GUANTANAMO, EL 17 DE MAYO DE 1981, “AÑO DEL XX ANIVERSARIO DE GIRON”.

(VERSIONES TAQUIGRAFICAS – CONSEJO DE ESTADO)

Compañeros del Partido;

Compañeros de la ANAP;

Compañeros del valle de Caujerí;

Campesinos:

Nosotros precisamente nos íbamos a quejar hoy del retraso de las lluvias y de cierta sequía prolongada que observamos a lo largo del país, especialmente en las áreas del norte de la zona central de Cuba y en el occidente; casi todos los días nos levantábamos mirando para el cielo —al revés que en la zafra— pidiendo agua; y hoy precisamente al llegar aquí, nos encontramos con este chapuzón que nos mojó a todos, de lo cual nos alegramos, así podemos afirmar que hemos traído el agua al valle de Caujerí (APLAUSOS) .

Hace casi cuatro años visitamos este valle, ante las noticias de que existían problemas, de que el valle se había empobrecido por continuas sequías, que los ingresos familiares eran muy bajos y que algunas familias estaban atravesando dificultades. Nosotros nos dijimos que no era posible que eso ocurriera, que era imprescindible darle una ayuda a esta región, encontrar solución a sus problemas.

En un tiempo el valle había sido muy fértil y había sido un importante productor de granos en la antigua provincia oriental. Sabíamos que la tierra era buena, pero que necesitaba fundamentalmente agua. En aquella ocasión nos reunimos con los vecinos y se planteó un programa para transformar el valle; pero inicialmente teníamos que construir, aun antes de construir teníamos que estudiar los proyectos de presas y de riego.

Lo más rápidamente posible se enviaron los equipos, se trabajó en los proyectos y se iniciaron algunas obras.

Realmente me habría gustado encontrar más avanzado el programa, pero —como decía Pepe—, en los últimos tiempos se ha incrementado notablemente la actividad.

Pero sobre todo en aquella ocasión contemplábamos la posibilidad de que muchos de los vecinos del valle, en tanto resolviéramos los problemas hidráulicos, podían incorporarse a la construcción y mejorar sus ingresos. En aquella ocasión también sugerimos que procuraran entrenar y preparar vecinos de este valle para el manejo de los equipos. Nosotros no tenemos la menor duda de las grandes posibilidades agrícolas que tiene este valle si cuenta con agua, y no un aguacero ocasional como este de la tarde de hoy, sino con agua segura.

Se hicieron algunos tranques provisionales, se comenzó a construir la primera presa grande, que ya está represando alguna cantidad de agua, y se piensa terminar en este año, según me han informado.

Nos proponíamos, y aún nos proponemos, hacer una presa mayor, con capacidad de unos 25 a 30 millones de metros cúbicos que permita disponer de agua para todo el valle. Sin embargo, me informaban que estamos atravesando algunas dificultades por estudios geológicos y mineros que se están haciendo y que en la zona donde va la presa han aparecido algunos indicios de cobre y otros minerales. De todas formas necesitamos que los geólogos y los exploradores de la minería aceleren ese trabajo para despejar la cuestión: si tenemos cobre en cantidades importantes u otros minerales, que se justifique no emplear esa área para el vaso de la presa. O si por el contrario las cantidades no son de importancia y entonces puede construirse la presa.

Si aparece por ahí una gran mina no nos vamos a poner tristes, desde luego, seremos, además de agricultores, mineros aquí en Caujerí. Pero es necesario que lo más rápidamente posible se despeje esta cuestión.

Mientras tanto los compañeros de hidráulica están estudiando otras posibles soluciones para el agua, caso de que no pueda contarse con ese lugar exacto que habíamos ubicado; no sé si un poco más atrás se puedan hacer las presas, tendrán que hacerse quizás muchas presas pequeñas e inventar solución; pero no vamos a detenernos ante las dificultades con la idea de que el valle de Caujerí se convierta en una especie de jardín agrícola, en una especie de paraíso económico y social.

Pepe hablaba de las razones por las cuales se había escogido este lugar para conmemorar esta triple fecha. No era ciertamente solo el hecho de que se está haciendo un esfuerzo por transformar aquí la situación de los vecinos y por transformar el lugar. Caujerí simbolizaba también otras muchas cosas de importancia histórica. En primer lugar, el valle y las comunicaciones se prestaban para realizar el acto, era más fácil reunirnos aquí. Pero se trataba también de celebrar el acto en la provincia de Guantánamo, que es una de las provincias de más ricas tradiciones de luchas campesinas.

Como decía Pepe, en otros muchos lugares se luchó por los derechos de los campesinos; él mencionaba algunos: las Ventas de Casanova, por ejemplo; Santa Lucía se mencionó también aquí, Las Maboas y otros puntos. Pero aquí en muchos sitios se defendió la tierra con energía y valentía.

Remontándonos un poco más atrás, esta provincia nos trae grandes recuerdos históricos, aquí se luchó muy duro durante la primera guerra de independencia; en este escenario surgieron muchos de nuestros grandes combatientes, entre ellos los hermanos Maceo (APLAUSOS), con el apoyo de la población campesina los patriotas combatieron durante 10 años. Pero por esta provincia comenzó también, puede decirse, la segunda gran guerra de independencia. No lejos de aquí desembarcó Martí, por Playitas (APLAUSOS). En su diario nos describe magistralmente sus impresiones al recorrer estos territorios; no lejos de aquí, en Baracoa, por Duaba, desembarcaron los Maceo con un conjunto de patriotas (APLAUSOS); soportaron la feroz persecución de los españoles, y con la ayuda de los campesinos de esta región pudieron salir airosos.

Fueron aquellos los días más difíciles de la guerra de independencia. De haber muerto Maceo en aquellos primeros días, posiblemente no se habría producido nunca la Invasión.

Si grandes fueron los esfuerzos de los guantanameros en nuestras luchas independentistas, grandes fueron también sus luchas en defensa de la tierra durante aquel triste período en que se suponía que nuestra patria se había convertido en un país independiente.

La historia comenzó con la ocupación del país por las tropas yankis y los primeros gobiernos de ocupación. Ellos disolvieron al Ejército Mambí, establecieron un nuevo ejército, educado e instruido por ellos, que habría de estar al servicio de sus intereses; establecieron leyes y disposiciones para abrir de par en par las puertas de nuestro país a las grandes empresas norteamericanas. Y una de las primeras cosas que ocuparon fueron las mejores tierras de la nación. Naturalmente que después se apoderaron también de las minas, y de los demás recursos naturales fundamentales; se apoderaron de las industrias, se apoderaron de los centrales azucareros, se apoderaron de los bancos, se apoderaron del comercio, se apoderaron de todo.

Pero se afirma que en aquellos primeros tiempos de la ocupación yanki, más de 40 000 familias campesinas fueron desalojadas de sus tierras de una forma o de otra. No se podría explicar de otra forma la existencia de esos enormes latifundios que teníamos en la provincia de Oriente, como los teníamos también en la provincia de Camagüey, donde caminando kilómetros y kilómetros no se encontraba una sola familia campesina que cultivara su propia tierra.

Aquel desalojo, a lo cual se añadieron después las condiciones económicas y sociales del país, obligó a los campesinos a buscar nuevas tierras, y se dirigieron principalmente a las montañas, donde se decía que había tierras que eran propiedad del Estado o que no eran propiedad de nadie. Así se produjo una emigración hacia las zonas estas de las montañas de Guantánamo, de Baracoa, y de otras regiones próximas, y también hacia la Sierra Maestra.

Quizás ese proceso se produjo más tarde en la Sierra Maestra, pero desde muy temprano los campesinos vinieron a trabajar en estas montañas.

Desde luego, apenas habían realizado algo, apenas habían hecho sus primeros cultivos, aparecían los intereses, los reclamantes de las tierras. Se falsificaban documentos de todo tipo, y de una forma fraudulenta comenzaban las reclamaciones de aquellas tierras ocupadas y trabajadas por los campesinos. Eso dio lugar a muchas luchas, a muchos sinsabores, a muchas amarguras. Pero los campesinos resistieron. Se sabe que, por ejemplo, en el año 1924, trataron de desalojar a los campesinos del valle de Caujerí. Los campesinos se movilizaron, se organizaron, resistieron y mantuvieron sus tierras (APLAUSOS); opusieron resistencia fuerte y en cierta forma armada.

Hechos similares ocurrieron en El Vínculo y en el famoso Realengo 18, que Pablo de la Torriente Brau inmortalizó con su pluma. Sabemos de las luchas allí en el año 1934, cuando trataban de desalojar a los campesinos en el Realengo. En forma masiva se movilizaron, se organizaron, incluso se armaron y resistieron por la fuerza el desalojo. De modo que aquí se manifestó de forma armada la resistencia de los campesinos, y podíamos decir que, en cierta forma, fueron precursores de las luchas que vinieron después (APLAUSOS).

Es conocida la forma brutal y cobarde en que asesinaron a Niceto Pérez en El Vínculo. Eso ocurre en 1946. Proseguían los intentos de desalojar los campesinos, proseguían los intentos de incrementar la explotación de nuestros campesinos y los intentos de multiplicar las injusticias. Eso tenía que acabarse un día. El propio Pablo escribía que en ese Realengo un hombre con un fusil podía resistir a 10 hombres.

Yo recuerdo que esas cosas influyeron también en nosotros, cuando elaborábamos nuestras ideas sobre qué hacer y cómo resolver aquella situación. Y los escritos de Pablo de la Torriente Brau ejercieron, en especial lo que escribió sobre el Realengo 18, ejercieron influencia en nosotros. Porque nosotros creíamos que sí, que un hombre con un fusil en esas montañas podía resistir no solo a 10 hombres, sino a 100 hombres (APLAUSOS) .

Aquella situación no podía perdurar indefinidamente, y vino entonces lo que pudiéramos llamar la lucha final por nuestra independencia, por nuestra libertad, para disponer de un país digno, de una república digna, de una república justa, que por ella habían estado luchando desde 1868, y por ella dieron sus vidas tantos cientos de miles de cubanos, esa república donde el culto a la dignidad del hombre fuera la ley primera de la república.

Y también en la fase final de esa lucha el campesinado juega un papel decisivo; se convierte nuevamente la antigua provincia de Oriente en el escenario de la lucha que comienza de nuevo por esta región del país, la región más rica en tradiciones combativas, la región que a la vez presentaba las condiciones naturales adecuadas para el tipo de lucha que se había concebido, y la región también más pobre del país.

Nuestro Ejército Rebelde comienza nutriéndose de campesinos. Y hay que decir como algo realmente extraordinario, que a pesar de que ninguno de nosotros había recorrido aquellas regiones, de que no conocíamos la Sierra Maestra, los campesinos inmediatamente confiaron en nosotros, nos apoyaron en los días más difíciles —porque también tuvimos días muy difíciles—, se unieron, nos ayudaron por todos los medios, dándonos de lo poco que tenían.

Recordamos bien cómo allá también en la Sierra, por todos aquellos lugares habían aparecido dueños que estaban reclamando las tierras, en el valle de Magdalena, La Plata, por todas partes. Vivían también aquellos campesinos bajo el temor de que el trabajo de años podían perderlo en un día; se sentían desamparados; sabían que jueces, políticos y politiqueros, autoridades, soldados, estarían siempre al servicio de aquellos intereses explotadores, al servicio de los latifundistas. No hubo un solo desalojo que no se produjera con el empleo del plan de machete y de los fusiles.

Por instinto, por espíritu de lucha, porque nuestra lucha respondía a realidades objetivas de nuestra sociedad, aquellos campesinos se unieron a nosotros y jugaron un papel decisivo en el origen del Ejército Rebelde (APLAUSOS). A medida que se desarrollaba nuestra lucha, se incorporaban cada vez más junto a los trabajadores agrícolas, a nuestro ejército. Puede decirse que inicialmente nuestro ejército fue de campesinos y de obreros agrícolas.

No es necesario repetir la historia de esa fase de nuestra lucha; pero es bueno señalar que cuando ya habíamos desarrollado alguna fuerza y abrimos un segundo frente, con una columna mandada por el compañero Raúl (APLAUSOS), con solo 50 armas, en poco tiempo y en toda esta región que hoy ocupa la provincia de Guantánamo y parte de las provincias de Santiago y de Holguín, se creó un amplio frente. Podría decirse que las condiciones estaban absolutamente preparadas para la lucha armada en estas montañas, que los campesinos estaban espiritualmente preparados y dispuestos para esa lucha, que la tierra estaba virgen para la semilla revolucionaria. Y así se creó el Segundo Frente Oriental “Frank País”, al cual, en los meses sucesivos, se añadieron nuevos frentes. No podemos, pues, olvidar el gran apoyo y el gran aporte que los campesinos de la Sierra Maestra y del Segundo Frente hicieron a nuestra lucha por la liberación definitiva del país (APLAUSOS). De modo que tiene mucho simbolismo conmemorar aquí, en Caujerí, el XXII Aniversario de la Reforma Agraria que se decretó en la Sierra Maestra, el XX Aniversario de la ANAP, el XXXV Aniversario de Niceto Pérez y el Día del Campesino (APLAUSOS) .

Claro que en esta fase de nuestra historia no iba a ocurrir como en 1898; en esta ocasión no iban a frustrarse las esperanzas de nuestro pueblo, a pesar de que la lucha que teníamos delante era muy difícil, porque el enemigo más poderoso, en el cual se apoyaban aquellas clases reaccionarias, era el imperialismo yanki, y se iniciaba una lucha larga, dura, difícil contra ese enemigo. Ellos no podían admitir la más elemental política de justicia social en nuestra patria; y, por supuesto, la palabra reforma agraria la veían como algo diabólico. Lógicamente, las mejores tierras y las mayores extensiones estaban en manos de empresas yankis. No tardó mucho tiempo la Revolución, escasamente unos cinco meses, en promulgar la primera Ley de Reforma Agraria, la del 17 de mayo de 1959 (APLAUSOS).

Tal vez muchos pensaban, o algunos pensaban, algunos teóricos, que aquella ley no era muy radical, puesto que limitaba a 30 caballerías el máximo de extensión de tierra; pero es que algunas de aquellas empresas yankis tenían hasta 17 000 caballerías de tierra. Aquella ley afectaba fundamentalmente a los grandes latifundios sin embargo, aquella ley tiene una gran importancia histórica: primero que nada, porque definió de manera inequívoca el rumbo de la Revolución y la decisión de la Revolución a enfrentarse a aquellos intereses a cualquier precio (APLAUSOS). Apenas se promulgó la Ley de Reforma Agraria, los imperialistas trazaron ya sus planes contra la Revolución. La Ley de Reforma Agraria determinó ya, y desató, la acción del imperialismo contra Cuba, e inmediatamente comenzó a organizar sus planes de bloqueo, de subversión, y lo que después fue la invasión mercenaria de Girón, casi dos años más tarde. Pero, además, la Reforma Agraria desató una verdadera revolución en los campos de nuestro país, porque entramos en posesión de las grandes propiedades yankis, y de los grandes latifundios.

Es decir, la Ley no solo libera a más de 100 000 familias campesinas del pago de rentas, del pago de aparcería, de colonato, etcétera, o a los que eran precaristas y se sentían inseguros; no solo cambia radicalmente, por primera vez en nuestra historia, la situación de nuestro campesinado y lo hace propietario de las tierras que ocupaba (APLAUSOS), sino que el país en su conjunto entra en posesión de las grandes extensiones de tierra que ocupaban los latifundios y se inicia, junto a la liberación de los campesinos, el desarrollo de la agricultura socialista (APLAUSOS).

Después el propio proceso de la lucha determinó una nueva ley agraria, en la cual fueron afectadas las fincas mayores de cinco caballerías. Esa fue la segunda Ley de Reforma Agraria; pero esta, a fin de cuentas, no era más que la continuación de la primera.

Y quién puede dudar que esa medida transformó definitivamente la vida de nuestro país. No se benefició —como decía Pepe— solo el campesino, sino que medio millón o más de medio millón de obreros agrícolas encontraron un empleo seguro en aquellas tierras (APLAUSOS). Desapareció de una vez y para siempre, entre otras cosas, el flagelo del tiempo muerto. De modo que la Ley benefició no solo al campesinado, sino también muy directamente a nuestra clase obrera, y se inició una profunda transformación en la vida de nuestros campos. ¡Claro que no fue solo la Reforma Agraria, sino el conjunto de medidas revolucionarias que acompañaron a la Reforma Agraria! (APLAUSOS)

Todas las injusticias que se cometían con nuestros obreros desaparecieron. Se creó un régimen de seguridad en el empleo, de garantías legales y de beneficios sociales de todo tipo.

Puede decirse que una de las primeras cosas que hizo la Revolución, o trató de hacer y en gran parte pudo hacerla, fue construir hospitales en los campos, principalmente en las montañas (APLAUSOS). Ya casi desde los primeros tiempos se establecieron los 53 hospitales rurales, y más de 150 puestos médicos. Llevó la salud a nuestros campesinos. Porque nosotros que habíamos vivido dos años en las montañas, habíamos podido ver hasta qué grado era el olvido, el abandono total en que vivían nuestros campesinos y nuestros obreros agrícolas, en el campo sanitario. A esos lugares nunca iba jamás un médico (APLAUSOS). Si acaso al campesino le podía quedar la esperanza de vender algo que tuviera, en caso de necesidad, para caminar kilómetros y kilómetros y recibir una deficiente atención médica, que tenía que pagar con el alimento de su familia, de sus hijos. Si engordaba un cerdo, lo hacía pensando en el día que tuviera que venderlo para ir al médico (APLAUSOS).

Otra de las primeras cosas que hizo la Revolución fue enviar los maestros a los campos y a las montañas (APLAUSOS). Todo esto antes de la Campaña de Alfabetización. Y en aquellos primeros años —hay que decirlo con dolor— no teníamos apenas maestros que enviar a las montañas; ni teníamos muchos médicos que enviar a las montañas y a los campos.

Mientras nosotros tratábamos de resolver aquellos problemas de nuestra sociedad, los imperialistas trataban de llevarnos los médicos, y llegaron incluso a reducirlos a la mitad de los que había en el país. Y trataron de llevarse profesores, maestros y técnicos de todo tipo.

Qué situación tan distinta la de hoy, en que tenemos médicos no solo capaces de ir a las montañas, sino capaces también de ir a Angola, Etiopía, Viet Nam, Yemen, Nicaragua y a cualquier país donde se les necesite (APLAUSOS). Como fruto del trabajo de la Revolución tenemos maestros no solo capaces de ir a enseñar a nuestras montañas —maestros muy calificados, maestros todos ya titulados—, sino capaces de ir a enseñar a cualquier rincón del mundo donde se les necesite (APLAUSOS).

Pero en aquellos primeros días nuestra juventud ni siquiera estaba preparada; nuestros técnicos no estaban preparados para cumplir esas mismas tareas en nuestro propio país, en nuestros campos. Era siempre más fácil encontrar técnicos para trabajar en las ciudades.

Después vino la Campaña de Alfabetización, que fue otra revolución, en el mismo año de Girón, en que más de 100 000 jóvenes y decenas de miles de maestros se incorporaron a dar una batida histórica al analfabetismo. De modo que aquella campaña ha sido considerada en muchos países del mundo como un ejemplo de lo que era la lucha contra el analfabetismo (APLAUSOS). Aquello no era más que el comienzo para erradicar la vergonzosa lacra. Porque se sabe que cuando triunfa la Revolución, más del 40% de la población de nuestros campos era analfabeta y el resto virtualmente semianalfabeta. Aquellos fueron los comienzos de la revolución educacional que nos permitió llegar a tener hoy en nuestra población adulta un mínimo de sexto grado (APLAUSOS). ¡Qué tiempos tan diferentes! Hoy decenas de miles, cientos de miles de hijos de nuestros campesinos y nuestros obreros agrícolas estudian en las escuelas secundarias, en los preuniversitarios, en las escuelas tecnológicas, en las escuelas de nivel medio; puede ser una escuela vocacional o puede ser una escuela “Camilo Cienfuegos” o puede ser un tecnológico o puede ser una escuela de maestros y profesores o puede ser una escuela de enfermeras, o pueden estar en las universidades; miles y miles, decenas de miles de hijos de nuestros obreros y campesinos estudian en nuestras universidades (APLAUSOS).

No hay un rincón del país sin una escuela, sin un maestro. Se construyeron cientos y cientos de escuelas secundarias en el campo, escuelas preuniversitarias y escuelas tecnológicas; en nuestros campos, solamente en nuestros campos, hay más de 550 escuelas secundarias básicas y preuniversitarios en el campo (APLAUSOS) .

Se han construido decenas de miles de kilómetros de caminos y carreteras. ¿Quién podía soñar en otros tiempos llegar hasta aquí en una carretera asfaltada? (APLAUSOS) Se construyeron cientos de micropresas y presas que hoy alcanzan un número total de 512 en todo el país. Se han creado cientos de comunidades de trabajadores agrícolas y campesinos, aunque si bien en este campo es donde nos queda más por hacer todavía. Se mecanizó la agricultura, hoy prácticamente no hay tareas de roturación de tierra que no se hagan con máquinas, no hay tareas de transportes que no se hagan con máquinas. Aproximadamente la mitad de la zafra la hacemos ya con combinadas (APLAUSOS). Y casi el ciento por ciento del alza de la caña es mecanizada; se ha liberado al trabajador agrícola y al campesino de las tareas más duras, hoy se emplean todo tipo de equipos para cultivar; se emplean productos químicos; ya no hay una arrocera que se siembre a puñaditos, ni siquiera con tractores, casi todo el arroz se siembra con avión, se fumiga con avión y se cosecha con combinadas. Así se ha ido transformando toda la faz de nuestros campos, de nuestra vida, de nuestro trabajo en estos 22 años (APLAUSOS) .

Y no se encuentra un niño descalzo, un niño sin ropa, un niño sin escuela, un niño pidiendo limosna; no se ve una jovencita sin perspectivas o en la necesidad de tener que ir a las ciudades a vivir de cualquier cosa corno ocurría en el pasado con muchas hijas de nuestros campesinos; hoy cuando salen de al lado de su familia es porque van a una escuela de maestras o a una escuela de enfermería o a un politécnico o a una universidad (APLAUSOS).

Y esto fue lo que creó, junto a la Reforma Agraria, una gran revolución, esa revolución en nuestros campos que se inició aquel 17 de mayo (APLAUSOS).

No solo cambiaron las condiciones culturales, las condiciones materiales, las condiciones humanas que se han manifestado en hechos concretos, objetivos, como es el de haber reducido la mortalidad infantil a menos de 20 por cada 1 000 nacidos vivos en el país cada año (APLAUSOS); sino que la expectativa de vida de cada niño que nace hoy en nuestros campos, hijo de una familia campesina u obrera tiene perspectiva de vivir más de 70 años (APLAUSOS) .

No solo mejoraron las comunicaciones, los transportes en estos años, sino que cambió radicalmente la conciencia de nuestros campesinos y obreros; se forjó un país digno: se acabó el abuso, se acabó el planazo, se acabó el fusil represor, se acabó la imposición, se acabó la humillación, se acabó la falta de respeto a la familia, porque los fusiles y las armas pasaron a manos de los obreros y de los campesinos (APLAUSOS PROLONGADOS). Ellos, los obreros y los campesinos, pasaron a ser la autoridad en nuestro país, pasaron a poseer la fuerza.

Y nuestro pueblo no solo profundizó en sus sentimientos patrióticos, sino también mucho, extraordinariamente, en su conciencia internacionalista (APLAUSOS). Estoy seguro de que aquí en este mismo acto hay posiblemente muchos que de una forma o de otra han prestado servicios internacionalistas (APLAUSOS).

Esta colosal transformación de nuestros campos se hizo con el esfuerzo de todos y con el apoyo de todos. Pero un papel muy importante jugó la ANAP, que hoy cumple sus 20 años (APLAUSOS).

Es difícil referir en pocas palabras todo lo que significó la ANAP en esta transformación de nuestros campos. Pero la ANAP, en primer lugar, jugó un extraordinario papel político al organizar y unir a los campesinos, al educar y crear una conciencia revolucionaria en nuestros campesinos, al movilizar a los campesinos para el apoyo permanente, decidido y sin vacilación alguna a la Revolución (APLAUSOS); jugó un importante papel en el desarrollo de la alianza obrero campesina, y jugó un importante papel en las medidas de todo tipo: económicas, sociales, educacionales, culturales, sanitarias, que la Revolución llevó a nuestros campesinos (APLAUSOS). Hay que decir que nunca la ANAP dejó de cumplir una sola tarea que el Partido asignara a los campesinos (APLAUSOS); puede decirse que la ANAP ha sido un baluarte de nuestra Revolución (APLAUSOS). Y la ANAP no está integrada por pequeños burgueses, no está integrada por trabajadores intelectuales revolucionarios, aunque el nivel intelectual de los cuadros de la ANAP se ha desarrollado mucho, la ANAP está integrada por campesinos (APLAUSOS); y a lo largo de 20 años, junto a los intereses de los obreros y los intereses de todo el pueblo, ha sabido defender consecuente y lealmente los intereses de los campesinos (APLAUSOS), y ha sido la voz, la conciencia de nuestro campesinado a lo largo del proceso revolucionario.

Y es justo decir que la ANAP ha tenido un gran dirigente en el compañero Pepe Ramírez (APLAUSOS), que ha cumplido con eficiencia y con brillantez sus tareas al frente del campesinado invariablemente en estos años; jamás se separó de la base, jamás perdió el contacto con las masas campesinas. Pocos cuadros se mueven tanto en el interior del país y conversan tanto con los campesinos como el compañero Pepe Ramírez (APLAUSOS). Y soy testigo de dos cosas: de que siempre cumplió disciplinadamente las orientaciones del Partido, y nunca dejó de defender con altura, con lealtad y con espíritu revolucionario los intereses de nuestros campesinos (APLAUSOS).

Nuestro país vive hoy, pudiéramos decir, un momento estelar. No han sido en balde los esfuerzos de estos años, vamos progresando, así lo podemos decir, en todos los campos (APLAUSOS), y marchamos confiados hacia el futuro. Los resultados del esfuerzo se pueden apreciar: hemos terminado la zafra prácticamente a fines de abril. Nunca habíamos concluido la zafra en fecha tan temprana (APLAUSOS), nunca se había hecho tan gran esfuerzo en la limpia y en el cultivo como se hizo con vistas a esta zafra para superar en lo posible los tremendos efectos de la roya. Tuvimos que enfrentarnos a una plaga que redujo considerablemente nuestra producción cañera; pero nos enfrentamos a la plaga y tratamos de compensar sus efectos haciendo un esfuerzo en las limpias, en los cultivos, en la fertilización; hasta la propia caña con roya que quedaba fue bien atendida y cultivada.

Se luchó por optimizar la zafra, por moler en el tiempo adecuado, por terminarla temprano, porque nos veíamos obligados a una gran siembra, la mayor de la historia, en esta primavera; porque nos hicimos el propósito de liquidar toda la caña con roya que nos quedaba, y se hizo un programa de zafra y se cumplió, y se molió con un aprovechamiento de la capacidad industrial mayor que nunca, el más alto en la historia del país, no de la Revolución, del país (APLAUSOS). Los capitalistas nunca lograron moler al 89% como hicimos este año, y hubo provincias que quedaron por encima del 90. Esto, a pesar de que nuestras zafras son mecanizadas, y que las lluvias, que no paran una yunta de bueyes, o dos yuntas, o tres yuntas de bueyes con una carreta, sí paran el tractor cuando son fuertes, y sí paran la combinada; la misma lluvia que no para el corte manual, para las combinadas, para los tractores, para el transporte, lo para todo. Y a pesar de que algunos días llovió fuerte en casi todo el país en aquellos meses de zafra, a pesar de que hubo días en que las lluvias impidieron moler por encima del 60, no obstante eso se mantuvo el 89% de la molida gracias al esfuerzo serio, consciente, revolucionario, de nuestros obreros y nuestros campesinos; demostraron ellos todo lo que somos capaces de hacer cuando nos proponemos hacerlo, y lo bien que pueden ser hechas las cosas cuando nos lo proponemos (APLAUSOS) .

Ese espíritu también se manifiesta en todas las demás esferas del país, en los obreros de las industrias, en los obreros de la construcción, en nuestros maestros, en nuestros médicos, en nuestros trabajadores intelectuales, en nuestros cuadros del Partido y del Estado. Se puede apreciar en todas las provincias cómo viven entregados los cuadros de nuestro Partido al trabajo y a tratar de enfrentar las tareas y resolverlas, a tratar de resolver todas aquellas cosas que de una forma u otra afecten al pueblo, que de una forma u otra beneficien al pueblo; entregados día y noche, sábados y domingos a sus deberes. Así los hemos visto trabajar en todas partes por donde hemos estado, para responder a las tareas que tenemos ahora en este momento.

Nos preparamos a realizar, y estamos realizando ya, la más grande siembra de primavera en la historia del país. Las mayores que se hicieron anteriormente fueron de algo más de 20 000, 21 000 ó 22 000 caballerías. Y este año, precisamente para acabar de superar los efectos de la roya, nos proponemos sembrar 29 124 caballerías, y ya nos vamos acercando a la mitad de esta meta tratando de hacerlo con la mayor calidad posible. Las lluvias de primavera están retrasadas, como decíamos, en algunas provincias más que en otras. Se lucha por reducir las pérdidas al mínimo y cumplir esta meta. Un gran esfuerzo en este sentido despliegan nuestros obreros agrícolas y nuestros campesinos.

La cosecha tabacalera ha sido, prácticamente en todas las provincias, la más alta de la historia. Es decir, a la segunda plaga nos enfrentamos y la vencimos.

Nos enfrentamos también a la otra plaga, la fiebre porcina, que surgió precisamente por esta zona, y actualmente está controlada por completo (APLAUSOS). Podríamos decir más: fue controlada en cuestión de semanas; aunque, naturalmente, este tipo de epidemia obliga a estar alerta, vigilante, para aumentar la seguridad, para evitar que se reproduzca en cualquier sitio donde haya tenido lugar un foco.

La cosecha de cítricos ha sido de las más altas. La cosecha de viandas y vegetales está siendo también la más alta. Avanzan los planes de incremento de producción lechera, y en más de 10 renglones de la agricultura tendremos resultados superiores a cualquier otro año.

En estas circunstancias, en este momento que llamábamos estelar de la Revolución, es que tiene lugar la conmemoración del Día del Campesino.

¿Debemos, acaso, sentirnos satisfechos y conformes con lo que hemos logrado? ¿Habremos avanzado suficiente, o podemos avanzar más? Pienso que podemos avanzar más en todo, en todo (APLAUSOS). Podemos ser y debemos luchar por ser todavía más eficientes, por mejorar los servicios y la producción, los servicios educacionales, médicos, culturales, deportivos, recreativos; por mejorar la eficiencia de nuestra agricultura, de nuestra industria; por mejorar la eficiencia de las construcciones. Si hoy hablamos de un mínimo de sexto grado para nuestros trabajadores aptos, pues, naturalmente, hay casos de personas que no están en condiciones de poder hacerlo, por eso cuando hablamos de mínimo de sexto grado hablamos de trabajadores aptos, estamos ya luchando por un mínimo de noveno grado en los próximos cinco años; de modo que tal vez dentro de cinco años ya se pueda hablar de un mínimo de noveno grado. Podemos lograr mejores índices todavía en salud, con el esfuerzo de nuestros médicos y nuestros trabajadores de la salud; mejores índices en educación, en todo.

Claro está que no se puede hacer en unos pocos años lo que dejó de hacerse durante siglos; algunas cosas nos llevarán más tiempo, como es la solución del problema de la vivienda; nos llevarán más años, pero no hemos perdido el tiempo, hemos trabajado construyendo fábricas de cemento, desarrollando canteras de piedra, de arena, de materiales de la construcción.

Hablando aquí, entre campesinos, es mucho todavía lo que podemos hacer en la agricultura. No están totalmente transformados nuestros campos, se ve todavía mucho bohío aislado, mucha casita aislada, sin agua corriente, sin electricidad, sin comunicaciones; muchos niños todavía tienen que caminar un buen trecho todas las mañanas para ir a la escuela o para ver al médico. Nuestras tierras no están produciendo todavía todo lo que deben producir. Cuando hablamos de formas superiores no lo hablamos por capricho, no lo hablamos por pura doctrina; lo hablamos como necesidad. ¿De qué manera podríamos hoy estar empleando cosechadoras de arroz, si en vez de las grandes arroceras que poseemos tuviéramos minifundios arroceros? No habría manera de cortarlas con máquinas, no habría manera de sembrarlas en avión, ni fertilizarlas en avión, ni fumigarlas en avión. ¿De qué manera podemos utilizar un equipo de alta productividad en la rotura de tierra, si en vez de extensiones grandes de caña tuviéramos minifundios cañeros? ¿De qué manera pudiéramos hacer los planes de regadío y utilizar equipos de alta productividad, a base de pequeñas parcelitas de tierra? ¿De qué manera podemos electrificar nuestros campos a base de parcelitas? ¿De qué manera podemos llevar el agua? ¿De qué manera podemos mejorar las condiciones de vida de las mujeres y de los niños, y ahorrarles el trabajo de ir al pozo o al río a buscar agua; de permitirles que pueda tener una plancha, incluso, que en cuestión de minutos se calienta; refrigeración para los alimentos; posibilidades de recreación para los niños, facilidades para sus estudios? ¿De qué manera podemos revolucionar la vida de los campesinos a base de pequeñas parcelas?

Pero de qué manera podemos —y es lo más importante— elevar la productividad de las tierras y la productividad del trabajo (APLAUSOS), si no usamos la técnica, si no usamos las máquinas que están a nuestra disposición. El herbicida no se puede regar en avión a base de parcelitas de caña, porque junto con el avión deshojan al plátano, la yuca y cualquier otra cosa. Es imposible emplear la técnica, y elevar la producción de las tierras y la productividad del trabajo a base de minifundios.

Pudiera pensarse que en las áreas de montañas no sea tan importante, y yo entiendo que no hay especiales razones técnicas para aspirar a una empresa estatal en las montañas. Pero estoy absolutamente convencido de que la cooperativa, aun en las montañas, es muy superior a la producción individual (APLAUSOS). Se nos dice que hay zonas donde escasea la leche, en las montañas; o a veces faltan suficientes proteínas, y me pregunto por qué. Si incluso cuando nosotros estábamos en la guerra y confiscamos grandes rebaños de ganado les dimos a muchas familias campesinas una vaca por familia, y en plena guerra producían leche. Me pregunto yo cómo no es posible que se produzca en nuestras montañas la leche que sea necesaria para los niños y la familia, sin esperar que les traigan una lata de leche condensada de Bayamo (APLAUSOS). O por qué puede haber falta de proteína, si se pueden criar cerdos, se pueden criar aves, por qué (APLAUSOS). En las experiencias que tenemos de las cooperativas en las montañas, ellas garantizan ese autosuministro. No es que cada cual en un pedacito diga: aquí siembro café, aquí siembro pastos, aquí crío un puerco, aquí siembro árboles. Las tierras son diferentes.

La cooperativa permitiría la asociación, la ayuda mutua, y sobre todo sembrar en cada lugar lo que debe sembrarse. Si ese paño no es bueno para café, no sembrar café allí, y sembrar, por ejemplo, árboles, que estamos bien necesitados de la siembra de árboles. Tenemos que repoblar las montañas.

Si se une un grupo de campesinos en las montañas, puede decir: esta área es buena para pastos, no para desarrollar la ganadería como renglón principal, pero sí para el suministro de leche, y se dedica el área adecuada, las áreas adecuadas para el café, las áreas adecuadas para el cacao, las áreas adecuadas para las viandas. Aun cuando en las montañas no podamos poner un avión a realizar tareas técnicas de la agricultura, ni llevar un Komatzu de 180 caballos a roturar tierras, sí nos permite muchas formas de racionalizar e incrementar la producción en las montañas (APLAUSOS). Permite las posibilidades de mejorar las condiciones de vida, de resolver progresivamente problemas de luz, de agua. ¿Por qué aproximándonos ya al año 2000 vamos a pensar en una familia que no tenga ni agua corriente ni electricidad para encender un televisor, para tener un refrigerador, para encender un ventilador, una plancha, hasta una máquina de coser, si la tiene eléctrica y no le quiere dar a los pedales? (RISAS) Cualquiera comprende que para la familia, para el campesino, para las mujeres campesinas, para los niños y las niñas campesinas eso no ofrece perspectivas. Y estoy seguro de que aun en las montañas, la cooperativa es una forma superior de producción que puede resolver muchos problemas sociales, alimentarios y económicos (APLAUSOS).

Tengo la opinión de que incluso la cooperativa en la montaña es la mejor forma, porque allí la empresa estatal no puede hacer lo que hace en el llano, donde tiene a su disposición toda la técnica para lograr enormes productividades. Con más razón las áreas campesinas en el llano producirían mucho más y resolverían muchos problemas sociales y económicos a base de cooperativas en vez de parcelas aisladas.

Este movimiento marcha, como ustedes conocen, y marcha bajo los principios de la más absoluta voluntariedad, y a base del trabajo político, el trabajo educacional del Partido y de la ANAP. Se avanza. Se comenzó poco a poco, y se debe garantizar, sobre todo, que este movimiento marche sobre bases muy sólidas, muy seguras.

Actualmente hay ya agrupadas alrededor de 20 000 caballerías de tierra, un 16% de las parcelas de los campesinos se han integrado en cooperativas. Los resultados son espectaculares. Lo he podido apreciar en visitas a las cooperativas, cómo prácticamente en todas partes han duplicado la producción que tenían las parcelas antes de entrar en las cooperativas, y como han mejorado las condiciones en todos los sentidos, las condiciones de vida de los cooperativistas.

Hay algunas que ustedes habrán oído mencionar, por sus rendimientos en caña, en viandas, en vegetales. Lo que puede dar la tierra se aprecia, por ejemplo, en una noticia publicada recientemente en el periódico, de una cooperativa de La Habana, que en unas tres caballerías había obtenido —si mal no recuerdo— unos 13 000 quintales de papa por caballería (Aquí hubo un error, la cifra publicada fue 11 300). Era tan alta la cifra, que yo me resistía a creerlo, al extremo de que voy a tratar de comprobarlo, porque es realmente alta (APLAUSOS).

Pero me han dicho algunos compañeros de granjas estatales, de áreas, que han producido 10 000 y 12 000 quintales por caballería. Eso no se logra sin la técnica.

También en esa misma cooperativa obtuvieron rendimientos altos creo que en zanahorias, otras en la caña, otras en diferentes viandas y vegetales. Hay grandes posibilidades de incrementar los suministros a la población. Y el problema no se resuelve vendiendo una cabeza de ajo en un peso. Eso no resuelve los problemas alimenticios de la población (APLAUSOS). Los resuelve la producción en gran escala, la producción en masa, el suministro en las cantidades necesarias de lo que se requiere a precios justos, para lo cual es indispensable el máximo rendimiento de la tierra y el máximo rendimiento del trabajo.

Todas las labores de preparación que hay que hacer son iguales, si usted produce 3 000, que si produce 10 000; pero con bajas productividades en el trabajo y en la tierra no resolvemos problemas. Y por eso son muy importantes, muy alentadores, los resultados que se han logrado con las primeras cooperativas. Por eso debemos insistir y debemos luchar con plena conciencia revolucionaria, que esto es importante para el ulterior avance del país y para el suministro de nuestra población, para que no se detenga esta gran revolución que se ha hecho en nuestros campos en estos 22 años, desde que se dictó la ley agraria: es decir, que nos falta mucho, tenemos muchas cosas por delante. Y para cambiar la faz de nuestros campos, de la parte de nuestros campos en que está parcelada en pequeños lotes la tierra, es necesario marchar hacia formas superiores de producción. Yo estoy convencido de que los campesinos lo comprenderán cada vez más y mejor, y los resultados se demostrarán cada vez más y mejor. Nosotros tenemos una gran confianza en nuestros campesinos y sabemos que con ellos podremos llegar hasta donde sea, hasta el fin del mundo, a cualquier objetivo, a cualquier meta (APLAUSOS).

Un día como hoy, en que podemos pasar un examen de nuestros logros y del cambio abismal que se ha producido en la vida de nuestros campesinos, cuando por fin se hizo aquello por lo cual lucharon tantas generaciones de cubanos, es justo y es grato recordar que no fue en vano la sangre derramada. Por eso es tan agradable recordar hoy a Niceto Pérez, a Sabino Pupo, a Gabriel Valiente —muerto unos meses antes del triunfo revolucionario—, recordar a Lino Alvarez, recordar a Romárico Cordero, a Antero Regalado, recordar a tantos que dieron su vida por la justicia en nuestros campos, que dieron su vida por el progreso de nuestro pueblo, que dieron su vida por el bienestar de nuestros campesinos y de nuestros trabajadores agrícolas (APLAUSOS). Produce una íntima satisfacción cada vez que se piensa que se ha cumplido con nuestros muertos gloriosos (APLAUSOS), y decir aquí en Caujerí, cerca de estas montañas que fueron testigo de la marcha heroica de los Maceo, de Martí, de Gómez, poder decir: hemos cumplido: poder decirles a los que murieron en nuestras guerras de independencia, a los que sufrieron las calamidades y las humillaciones y las miserias de aquella oprobiosa república, a los que cayeron en nuestras luchas revolucionarias, a los que cayeron cumpliendo sagradas misiones internacionalistas: hemos cumplido, estamos cumpliendo y seguiremos cumpliendo (APLAUSOS).

Hablábamos aquí de nuestras aspiraciones y nuestras luchas en el pasado para tener este presente. Queríamos una patria plenamente libre; queríamos un país que fuera propiedad de nuestro pueblo, en que todas las riquezas pertenecieran al pueblo, no a compañías yankis, no a explotadores, sino al pueblo y para el servicio del pueblo; queríamos erradicar las enfermedades, el analfabetismo, la ignorancia, mejorar las condiciones materiales y morales de nuestro pueblo; queríamos una sociedad revolucionaria; queríamos marchar por caminos nuevos; queríamos tener el derecho a labrar nuestro porvenir. Por esas cosas luchábamos en el pasado. Es decir, ayer luchábamos por tener este presente; pero hoy también tenemos que luchar por defender esas conquistas, por defender esos derechos, por defender este presente y a un futuro aun superior (APLAUSOS). Pero si en el pasado supimos luchar por nuestras aspiraciones, no duden nuestros enemigos de que sabremos luchar con diez veces más ardor por defender lo que hemos conquistado (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, seguro a los yankis dales duro!”)

Por eso también, en este día, es necesario proclamar y comprometernos a cumplir al pie de la letra la consigna de “Producción y Defensa” (APLAUSOS). Producir para el pueblo y defender los derechos y las conquistas del pueblo.

Creo que a lo largo de la historia de la Revolución no hay el menor indicio de que este pueblo sea un pueblo fácil de dominar, de doblegar y de humillar, no hay el menor indicio (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Jamás!”). Son ilusiones las que se haga el enemigo; son autoengaños los que puede hacerse el enemigo con relación a Cuba (APLAUSOS). ¡Cuba jamás se doblegará! (APLAUSOS) ¡Cuba jamás hará concesiones de principios! (APLAUSOS) ¡Cuba es y será revolucionaria para siempre! (APLAUSOS) ¡Lo es y lo será, porque esas son nuestras convicciones, porque esos son nuestros nobles propósitos y nos proponemos defenderlos hasta la última gota de nuestra sangre!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(OVACION).

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