Sentirse parte del esfuerzo nacional

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Camagüey.–Pensar como país no es una consigna; se traduce, a lo «guajiro», en buscar alternativas y soluciones en cada finca a los múltiples problemas materiales que enfrenta hoy el sector agrícola, para que se reviertan en quintales de productos en pos de mejorar la alimentación del pueblo.

Esa postura, ajena a la práctica nefasta de cruzarse de brazos en espera de recursos (casi todos importados), gana adeptos en estas llanuras, urgidas de sumar, a su condición de bastión ganadero del país, nuevos e imprescindibles lauros en la producción de viandas, hortalizas, granos y frutas.

Un momento de ruptura de ese estado de cosas puede calificarse la actual campaña de primavera de cultivos varios, que desde marzo hasta agosto prevé roturar, alistar, sembrar, atender y cosechar 20 693 hectáreas de tierra, una operación en la que están involucradas las cerca de 400 bases productivas de la provincia.

He ahí el principal propósito: que todos, sin acudir al llevado y traído «objeto social», se sientan parte del gran esfuerzo nacional para extraer del surco la mayor cantidad de alimentos posibles a sabiendas de que no se cuenta esta vez con los insumos necesarios para obtener altos rendimientos agrícolas. Y como de halar parejo se trata, no obstante cumplir la provincia lo pactado hasta la fecha, 97 unidades -el grueso de Florida, Jimaguayú y Santa Cruz del Sur-, están aún por debajo de sus posibilidades, con destaque para Najasa, territorio en el que ni uno de los productores faltó a la palabra empeñada.

VAQUEROS… CON EL AZADÓN A MANO

La cooperativa de créditos y servicios (CCS) Evelio Rodríguez, de Jimaguayú, se ha mantenido en los planos estelares en la producción lechera, con más de un millón de litros enviados cada año a las plantas pasteurizadoras, volumen que espera acopiar en la actual campaña, cercana ya al momento pico.

Aunque sus asociados son ganaderos por excelencia, sobresalen también por ser los que más viandas, hortalizas, granos y frutas siembran en la Empresa Agropecuaria Jimaguayú. Después de cumplir el compromiso al cierre de mayo, tienen más tierras en movimiento y listas para sumar nuevas hectáreas de cultivos.

«Los campesinos, comenta el vicepresidente de la entidad Omelio Basulto Cancino, están convencidos de que no hay otra alternativa que crecer en el aporte de alimentos y venderlo todo a Acopio, que es el distribuidor principal de los frutos del campo al pueblo. Ni una libra puede tomar otro camino que no sea el legal».

En términos similares se pronuncia Ernesto Pérez Posada, presidente de la ccs 26 de Julio, otra de las que marca el paso en el orden productivo: «Llevamos a la par dos tareas impostergables: aprovechar el mes de junio para recuperar el atraso en la entrega de leche y sellar con plátano, yuca, boniato y maíz las áreas planificadas».

Así ha de ser el desempeño de las 32 bases productivas que, en Jimaguayú, municipio ubicado en plena cuenca lechera, deben contribuir con sus aportes al cumplimiento de los 12 millones de litros comprometidos para este año y dar un salto sustancial en la diversificación de las producciones agrícolas.

VICTORIA DOS POR REVERDECER LAURELES

Si bien en Camagüey, como provincia, apenas el 7,5 % de las tierras cultivables posee técnicas de riego, la unidad básica de producción cooperativa (ubpc) Victoria Dos puede darse golpes en el pecho, pues cuenta con agua para todos los cultivos a través de cinco máquinas de pivote eléctrico y un sistema por aspersión.

Sin embargo, después de tamaña inversión, no ha podido hacerse justicia, aquejada, entre otros males, por la escasez de fuerza de trabajo, lo que le ha impedido ocupar el lugar que le corresponde, junto a la unidad empresarial Victoria Uno, como principal polo productivo del municipio cabecera provincial.

«Hoy estamos en un momento favorable, sin dejar de ser tenso: casi todas las áreas están sembradas, pero las lluvias hacen que la hierba venga también con fuerza, lo que nos obliga a acudir a movilizaciones desde la ciudad para las labores de limpia de los cultivos», asegura el jefe de Producción Adolfo Cánovas Socarrás.

A falta de herbicidas, no queda otra que acudir al azadón y al machete. Lo importante es no perder lo que tanto esfuerzo está costando y tiene al mes de junio como decisivo, en el que es preciso avanzar día a día para no caer luego en maratones de siembra y deshierbe que, a la postre, lo que hacen es generar pérdidas.

Basta recorrer hoy la campiña camagüeyana para percibir una manera diferente de actuar, que se abre paso en medio de tradicionalismos y prejuicios infundados, y permite vislumbrar que los hasta ahora aislados «botones de muestra» cedan paso, poco a poco, a un desempeño generalizado en el sector agrícola.