Sin buena semilla no hay rendimiento

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No se trata solo de seguir la pauta de que la semilla es lo primero, de conocer que una simiente de calidad equivale a la mitad del rendimiento agrícola, ni siquiera de respetar los manuales de la agrotecnia; hoy en la agricultura que intenta producir bajo el desequilibrio de los recursos y las variaciones climáticas se vuelve casi una tabla de salvación utilizar semillas de producción nacional porque resulta el trillo más seguro para encarar la demanda y caminar hacia la soberanía alimentaria.

Como una plaza agrícola de indudables potencialidades, incluso de singular interés nacional en varios cultivos, Sancti Spíritus apuesta desde hace años por tener solvencia en la demanda de semilla, no solo para responder a los encargos estatales de comida, leche y carne; también para enfrentar adversidades tan comunes como la sequía, las plagas y las enfermedades.

Entre los apremios de alimentar estómagos humanos y de animales y la encomiable obra agraria de los productores, debe mirarse más al surco de la semilla, tal vez una de las mayores fortalezas de la Agricultura espirituana, porque contra viento y marea ha podido dar la cara a las campañas de siembra en el territorio y hacer apreciables aportes a otros territorios del país.

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Hay condiciones en el territorio para producir todas las semillas de los cultivos varios, señaló Orestes Ramírez. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

PRODUCCIÓN ESPECIALIZADA

Al decir de Orestes Ramírez Salas, director de la Empresa de Semillas de Sancti Spíritus, desde hace unos 20 años el territorio da pasos seguros en esa actividad, que involucra establemente en la producción de simientes a más de 60 productores.

La provincia asegura internamente más del 90 ciento de la semilla demandada en los programas de plantaciones y solamente hay que traer las que son importadas porque no se cosechan en el país, detalló Ramírez Salas. “Lejos de buscar semillas de otros lugares de la isla, aportamos a otras provincias porque es una producción de balance nacional, como ocurre, por ejemplo, con algunas variedades de garbanzo, maíz, tomate y pimiento”, destacó.

Si un renglón distingue desde hace años al territorio en el panorama nacional de la semilla es el frijol, aunque de un tiempo para acá la eficacia de algunos cosecheros ha convertido a Sancti Spíritus en una especie de laboratorio para estrenar y experimentar con nuevas simientes, como sucede con el maíz, el tomate y el garbanzo, cultivo este último donde se probaron recientemente 10 variedades de Turquía y finalmente tres de ellas arrojaron posibilidades de desarrollo en las condiciones de Cuba, señaló Ramírez Salas.

Añadió que este resultado se une a otras especies de garbanzo también sembradas en la provincia para semillas, las que alcanzaron rendimientos de hasta 3 toneladas por hectárea, todo lo cual amplía las perspectivas de plantación de este grano para la siguiente campaña invernal, si consideramos que se acopiaron para este destino unos 1 000 quintales, cifra inédita en estos predios.

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La siembra mecanizada de los granos favorece la germinación y optimiza el uso de la semilla. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

“Entre los propósitos del programa están que la semilla tenga calidad, categoría genética y evitar las mezclas; no estamos satisfechos, hay que perfeccionar el trabajo de la semilla categorizada, por ejemplo, en la yuca; pero nadie imagina el desvelo que requiere esta actividad, por las exigencias, la especialización y el manejo técnico”, explicó Ramírez Salas.

Otra fortaleza incorporada a la semilla es el tratamiento fitosanitario para asegurar su protección ante plagas, hongos y enfermedades, además de que una parte se conserva en el frigorífico en condiciones idóneas de temperatura y humedad. “Detrás de los altos niveles productivos del territorio está la semilla que garantiza la provincia con el desarrollo de nuevas variedades en coordinación con los institutos de investigación”, precisó el directivo.

APRENDER EN LA TIERRA

Reinel Tomé Santos puede ser un nombre más en los papeles, pero si se dice Araña, todos miran hacia Jarahueca y la semilla, porque suma más de 15 años ligado a este programa con una reconocida especialización productiva y cuantioso aporte de semillas de frijol. “La mayor experiencia es el conocimiento, conocer las cualidades a tener en cuenta cada vez que se hace una siembra según la categoría de la semilla; lo mío es esmerarme para tener el mejor resultado, porque en este giro o tiene calidad o no sirve para ese objetivo; además, es muy importante que no ocurran mezclas.

“Todo eso se llama trabajo y, sí, ya le conozco algo a la semilla de frijol, pero en la tierra todos los días hay que aprender. ¿De qué sirve sembrar con semilla de mala calidad, que germine mal, no sea buena la población y rinda poco? Esa cosecha no paga los gastos, es mejor no hacerla; los productores tenemos que esmerarnos y aspirar a producir más, para eso el primer paso es la semilla”, argumentó Tomé Santos, integrante de la cooperativa Juan Darias.

El liderazgo del municipio de Yaguajay en la producción de simientes va más allá de los frijoles y si la provincia tiene hoy inventarios de semilla de ese grano y de sorgo obedece también al joven productor Daniel Vidal Pimienta, de la Unidad Empresarial de Base Piñero. “En un pedazo de tierra coseché 500 quintales de frijol para semilla y de buena calidad”, aseguró.

“A un cultivo de semilla hay que ponerle el alma, aquí no puede fallar nada ni se admiten chapucerías; además, la Empresa Provincial nos da un aseguramiento con los recursos y constantemente nos están visitando; vemos mucha preocupación alrededor de la semilla, aquí no hay nada suelto y los productores tenemos que asegurar la parte que nos toca”.

Para el ingeniero Agustín Alfonso Almeda, representante de la Empresa Provincial de Semillas en Yaguajay, otra de las claves para tener resultados es la exigencia y hacerle al cultivo lo que necesita. “La mayor fortaleza es que trabajamos con productores seleccionados, que tienen condiciones en sus áreas y son personas serias que respetan los requisitos de este programa, porque para coger semilla de calidad hay que trabajar muy fino”, aseveró.

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“Aún fuera de época, el tomate se ha comportado bien; cuando se siembre en frío debe rendir mucho”, expresó Yoandry Rodríguez. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

En tierras de Cabaiguán el reconocido usufructuario Yoandry Rodríguez Porras multiplica su integral obra productiva con la arista de convertirse en uno de los extensionistas de semillas más seguros a nivel de país.

Los cultivos, sean para semilla o para Acopio, yo los atiendo de la misma manera, puntualizó el campesino. “Ahora, cuando se trata de coger semilla, hablamos de una variedad que supone mayor calidad porque es para reproducirla, por eso se comporta mejor y con más rendimiento, a veces son variedades nuevas o que por primera vez se utilizan.

“Cada vez que me han traído una semilla de calidad genética para reproducirla en la finca, más que un reto o compromiso, es un desafío, sencillamente en eso no se puede fallar; me ocurrió con variedades de maíz y garbanzo y lo último ha sido trabajar con un tomate para coger la primera generación y garantizar la siembra y producción de la provincia en la próxima campaña; casi puede verse como una locura porque ha sido fuera de época, pero se ha comportado muy bien en el rendimiento. Además, sirve para la industria y para el consumo fresco”.