La defensa biológica de la agricultura, más importante que nunca

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En recientes reuniones territoriales celebradas en el oriente, centro y occidente del país, José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, instó a estimular el uso de bioplaguicidas y, en tal sentido, potenciar el trabajo de los llamados Centros Reproductores de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE).

Los CREE son laboratorios que producen, en cantidades comerciales, agentes de control biológico para combatir el ataque de plagas y enfermedades en los cultivos. En la actualidad se elaboran medios biológicos en más de 200 cree y en varias plantas de bioplaguicidas del país, cuyas producciones protegen con biopesticidas o biocontroladores grandes extensiones de un amplio rango de cultivos. Así, logran ahorrarse millones de dólares en sustitución de bioplaguicidas sintéticos.

De acuerdo con fuentes consultadas, el entomófago es un organismo que se alimenta de insectos (insectívoro). Algunos insectívoros parásitos tienden a debilitar más que a matar a sus huéspedes y dependen de estos durante toda su existencia, excepto durante cortos periodos, cuando se dispersan. Aunque se emplean insectos parásitos, los más efectivos son los nemátodos, con una fase de crecimiento dentro del huésped, así como una etapa de desarrollo libre en el medio.

El término hongo entomopatógeno, en cambio, está restringido técnicamente a aquellos organismos que producen una patogénesis letal en insectos o arácnidos, pero no incluye a los que se desarrollan de forma natural como hospederos en insectos.

Delvis Subit Lamí, director del Departamento Provincial de Sanidad Vegetal, perteneciente a la Delegación de la Agricultura en Cienfuegos, apreció que «ahora más que nunca el programa de lucha biológica deviene alternativa del control de plagas y enfermedades en los cultivos, componente esencial del manejo integrado por parte de productores de fincas y cualquier otra forma productiva; sobre todo cuando arrecia el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, con las consiguientes limitaciones para la importación de plaguicidas y otros productos químicos».

Buena parte de los recursos necesarios son proporcionados por la inteligencia y dedicación de los trabajadores de los cree de Cienfuegos. Gracias a la labor de esos colectivos, aquí son atendidas 11 líneas de producción, que cubren la demanda de las diferentes formas productivas, tanto del sector estatal como privado.

Añadió Subit Lamí que «un renglón originado en uno de estos centros, y muy popular entre los agricultores cienfuegueros, es el Nicosave, producto semindustrial elaborado en el cree de Espartaco, a partir del polvo del tabaco, con la ventaja adicional de una amplia aplicación en cualquier tipo de cultivo agrícola».

Gracias a la aplicación de la ciencia y la técnica cada vez son más los adeptos al uso de esos medios, mucho más asequibles y sin una dependencia del mercado externo.

Subit Lamí complementó que si bien los biorreguladores pueden encontrarse en su hábitat, también lo logran con pie de cría de los cree o en el Laboratorio Provincial de Sanidad Vegetal.

La ingeniera agrónoma Perla María Sierra Ricabal, especialista en Micología, dijo que «trabaja con los aceites esenciales, específicamente con el obtenido a  partir de la hoja de la guayaba, tema de tesis de Maestría. Esta nueva línea de investigación ha corroborado la propiedad antimicótica de ese producto en el tratamiento de las semillas de granos, como el frijol y el arroz, en buen número de los hongos que los afectan».

Acotó que «con ellos no solo sustituimos los tratadores químicos de importación, por demás muy caros en el mercado internacional, sino que deviene una práctica  natural saludable y menos contaminante».

EN CONTEXTO: Entomófagos más utilizados en Cuba

La Trichogramma (pequeñas avispas que parasitan los huevos de varias especies de insectos y sus larvas consumen el embrión y otros contenidos del huevo parasitado), usados para el combate de plagas en pastos, hortalizas y tabaco y el Bacillus thuringiensis (una bacteria que habita en el suelo), que se emplea contra los lepidópteros desfoliadores.

También es empleada la hormiga leona (Pheidole megacephala), para el control biológico de otra hormiga dañina, el tetuán del boniato (Cylas formicarius).

Los hongos entomopatógenos, en especial la Bauveria bassiana, el Metarhizium anisopliae, los Trichoderma spp, y otros, se emplean contra plagas en casi todos los cultivos.